Hoy, después de mucho tiempo, vuelvo a encontrarme con ustedes y quiero invitarlos a reflexionar sobre las bodas COVID. No hace falta introducción sobre la situación sanitaria actual, todos sabemos en qué circunstancias nos tomó la pandemia y como la estamos sobrellevando, pero para una pareja enamorada, comprometida a casarse y con una sensibilidad a flor de piel, las cosas son diferentes.

Así que quizás el año pasado o en febrero del 2020 el milagro – por fin – ocurrió, el novio se arrodilló, sacó el anillo y todo era color de rosa. Estaban comprometidos! Ya tenían un salón y algunos servicios reservados, señados o inclusive pagados y no pudieron seguir adelante. Al principio con una gran preocupación y luego desilusión fuimos aceptando las nuevas reglas.

Me imagino su tristeza, rabia e impotencia, actualmente casi todos los proveedores ofrecen un contrato y una factura, ya no existe el valor de la palabra por sí sola, espero que no hayan caído en la clausula de “casos de fuerza mayor” y que al volver a tener la oportunidad, esos proveedores honren la elección y la confianza que ustedes pusieron en ellos al elegirlos para su gran día y todo se concrete.

Postergar, aplazar, posponer, cancelar era algo muy raro en otros años, este año fue casi normal, se celebraba como acertado en los primeros meses de la pandemia y se consideraba hasta “mensaje del universo” en algunos casos, pero llegaron las fases con mayor apertura y vimos cómo surgían los eventos boutique, otros con protocolos particulares dudosos y hasta inclusive los clandestinos. Y uno se pregunta: ¿tanto querían casarse?

Yo no sugiero caer en ninguna transgresión, de ninguna norma, es asegurarse pasar un mal rato y no deberían siquiera pensar en arriesgarse a estar en esa situación en su gran día.

Si ahora quieren seguir adelante sugiero hacerse las siguientes preguntas y quizás sorprenderse con lo que piensa su pareja:

  • ¿Cuáles eran los planes originales?
  • ¿Siguen queriendo lo mismo?
  • ¿Están dispuestos a esperar el tiempo que sea necesario?
  • ¿Soñaron con una gran fiesta, en un salón cerrado y a máxima capacidad del local?
  • ¿Ahora reducirían la lista?
  • ¿Irían al aire libre?
  • ¿Harían algo más sencillo?
  • ¿Se adaptarían al protocolo vigente al momento de su evento?
  • ¿Están dispuestos a tener en cuenta que podría cancelarse o podrían aplicarse nuevas restricciones?
  • ¿Que cambió para ustedes con la pandemia?

Quizás tuvieron que reinventarse profesionalmente, cambiar muchos planes y proyectos personales que hicieron que concentren su energía en otros aspectos.

Ninguna respuesta a estas preguntas es correcta o incorrecta, lo importante es lo que ustedes sientan y si me preguntan a mi, si, el amor siempre vale la pena. 

¡Hasta la próxima! 

María Laura Rey Sales
Técnico en Ceremonial y Protocolo

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